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La Coctelera

La página del Gordo Sapo

Aquí se relataran las desventuras de 5 amigos cordobeses: El Gordo, Astor, El Negro Sergio, Julito y el Negro Sandoval. También encontrarás los delirios de este autor que de repente encontró sus ganas de volver a escribir

11 Febrero 2012

Alma de diamante

Me acaban de llamar. Recién me entero. Me fijo en la fecha: 8 de febrero del 2012. Ya los febreros no serán iguales, mes tonto si los hay. No me veo en un espejo pero me imagino como el dibujo del primer disco de Almendra. Ese alargado personaje con una sopapita en la cabeza y una enorme lágrima en el rostro.
Estoy en la compu puse el video del mega recital de EL y sus Bandas Eternas. Como siempre toda la hipermusicalidad de sus temas solo son lechos para el caudal de su voz y sus irreversibles letras. Está frente al micrófono y solo lo acompaña uno de sus geniales amigos en los teclados. “Yo me recuesto y ella en el final / Viene dormirme movida de estrellas”, dice cubriendo todo con su poesía.
Yo lo conocí. Cuando me recibí de periodista fuimos en un viaje de estudios a Capital Federal. Mis compañeros querían conocer a gente de la tele, yo quería hacerle una nota al Flaco. Estaba en la Rock & Pop según me informó su jefe de prensa, presentando un disco solista: “Tester de violencia”. Me fui para allá, esperé en la puerta a que saliera. Miraba fijo el ascensor por donde esperaba que bajara, pero no salió por ahí, salió por la escalera. Me sorprendí y me largue a llorar.
El tipo me vio. Con mi grabador de Radio Nacional Córdoba, se me acercó, me abrazó y me dijo: “No pasa nada loco”. De allí nos fuimos a una pizzería y le pude hacer tal vez la nota más querida en mi vida. El era igual que sus letras, hablaba igual, con las mismas palabras. Totalmente encriptado, totalmente apasionado. “¿Me entendés loco?” me dijo al terminar de explicarme que quería decir la letra de “Muchacha ojos de papel”. Por supuesto, le respondí, cuando en realidad no entendía ni jota lo que el tipo me explicaba.
Lo que me quedó en claro en esa oportunidad y me quedará claro para siempre, es que Luis Alberto Spinetta tenía como mayor cualidad su autenticidad. El era así todo el tiempo. No era un roquero todo dramático y rebelde sin causa. Era un tipo ensimismados de millones de metáforas que las volcaba en sus canciones. El era básicamente un poeta, un hermoso poeta que además tocaba la guitarra.
A mis 13 años, en esa zona oscura del país durante la última dictadura militar, los pocos que escuchábamos rock adoctrinados por algún pariente treinton, elegíamos entre Charly y él. Era el River-Boca (el Flaco gallina de alma). O escuchabas Serú o Jade. Las dos cosas a la vez no se “podía”. Unos eran los que estaban de moda, y Jade era la banda de los grandes músicos. Estupideces de esa época.
Pero de esa manera nos obsesionamos con su música y la recorrimos entera desde sus inicios. Delirábamos con Almendra: “Las manos de Fermín / giran y el también / giran y dan más vueltas”. Rockeamos con Pescado Rabioso: “Todas las hojas son del viento / ya que él las mueve hasta la muerte / menos la luz del sol”. Viajamos infinitamente con Invisible: “Dicen que en este valle / los duraznos son de los duendes”.
Las primera vez que lo ví en vivo fue en 1980 en el Chateau Carreras cuando se presentó con Almendra en aquella gira nacional del reencuentro de una de las bandas más creativas de la música nacional. No subieron a “chorear”, estrenaron un tema que tal vez sea uno de los mejores de esa formación: “Este hombre es un silencio / esto continúa en mi…”, dice la letra del épico y oscuro Jaguar Herido.
Después de Almendra comenzó con la aventura de Spinetta Jade. Me acuerdo una vez en el festival de La Falda Rock, cuando subió después de un grupo de folklore fusión, que los rifferos de esa época (con sus “camperas de cuero y tachas brillando al sol”) bajaron a monedasos del escenario. El Flaco volvió acompañando a esos músicos y dijo “me voy a quedar acá para ver nadie le tire nada a estos artistas hasta que terminen de tocar”. Y así fue se quedó parado al costado del escenario y vigilaba como un padre omnipresente que “todos se portaran bien”. Nadie volvió a tirar una moneda.
Sus formaciones y discos de Jade eran impresionantes. “Sexo / amo tu sexo mujer / te veo toda a través de las caricias”, cantaba el Flaco, mientras sus letras se hacían cada vez más comprensibles, no tan solo porque él quería que así fuera, sino que también porque uno iba creciendo y comprendía otras cosas, otras imágenes. “Vamos a buscar / aquel viejo tiburón/ a las profundidades del mar de la sangre / Lo obligaremos a dar su corazón / a dar el antídoto / contra todos los males de este mundo”.
Luego vino su etapa solista. Que fue al igual que otras épocas de su carrera un momento altamente experimental. Así lo decía él, que entre otras cosas decía que escribía música para que sus hijos bailaran en las discos. “Bajo la herencia la inmortalidad / cultura y poder son esta porno bajón / por un color, sólo por un color/ no somos tan malos todo va a estallar /ondas en aire/ ondas en aire/ ondas en aire”, decía ese himno para el hincha de fútbol muerto en la canción “La bengala perdida” del disco Tester de Violencia.
El mejor recital que vi de él fue en San Juan. Fue en el Pub Urquiza. No había ni cien personas. Todos sentados, tomando algo, hasta que él apareció. De buen humor, totalmente relajado, solo con su viola que parecía la Mahavishnu Orchestra. Por primera vez lo escuché dialogar con el público, contar de que iban las canciones, aún las nueva que estrenaba justo en ese momento (Spinetta siempre tenía una canción para estrenar), reírse, hacer bromas y hasta cantar Muchacha ante el suspiro general de lo sanjuaninos.
Con su última banda “Los socios del desierto” le perdí un poco la pisada, pero nunca del todo. Retomé de nuevo el fuerte lazo de sus canciones, en el 2009 cuando realizó el megaconcierto de “Spinetta y las Bandas Eternas” que realmente fue un regalo al corazón. Todos estuvieron con él, y el flaco se dio el lujo de tocar todo su repertorio. El solista, el de sus bandas y por supuesto presentar un nuevo tema. Inolvidable y glorioso.
Este 8 de febrero del 2012, solo se puede comparar con aquel 8 de diciembre de 1980, cuando otra alma de diamante se fue de este plano para ir a brillar a otro lado. Recuerdo amigos míos mayores que yo llorando desconsoladamente por la muerte de Lennon. A mí no me pasó lo mismo con la noticia de la muerte del Flaco. Quizás porque sabía que estaba enfermo y que podía pasar de un momento a otro.
Yo solo tuve una lágrima como el dibujo de Almendra. Una lágrima de tristeza porque lo perdí, porque con él se va una parte de mi historia. Una parte que tiene que ver con el arte, con la poesía, con la emoción. Con esa idea estupenda de que todos somos y todos tenemos en nosotros una hermosa y única Alma de diamante.
Mientras repaso esa letra: “Y aunque el sol / se nuble después / sos alma de diamante / cielo o piel / silencio o verdad / sos alma de diamante”, solo pasó imágenes en mi cabeza, subo el volumen y escucho al Flaco que me dice “No pasa nada loco”.
ELGORDO SAPO

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8 Julio 2011

Acá

Aflora en mis hombros
y se desliza como
un fastuoso gusano.
Asesino de mí,
se trepa a mi cabeza
y no desaíra el dolor
Enviste.
Resiste.
Se multiplica.
¿Y para qué?
Si no vuelo
más allá
de acá.

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23 Mayo 2011

A mí el olvido

A mí el olvido,
por favor.
Urgente,
quirúrgico,
corporal
y mágico.
A mí el olvido
como marea
infinita
que cubre hasta
los acantilados.
A mí ese olvido
que se llevó el
amor de mi padre
y la tristeza agónica
de mi madre.
A mí el olvido
de tus laicas
caderas.
Del soberano
sabor de tu cuello.
De la intransigencia
de tus explicaciones.
Del vaivén
de tu presencia.
A mí el olvido
como el mejor
regalo.
A mí la biología
del no recuerdo,
de lo quitado.
A mí como panacea
última para
seguir estando.
A mí el olvido,
por favor,
te invoco
necesitado.

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22 Abril 2011

Me quedo

A la vida irrespetada,
me quedo.
A la muerte irrespetada,
me quedo.
A las madres agónicas,
me quedo.
A los padres poderosos,
me quedo.
A los hermanos queridos y perdidos,
me quedo.
A las mujeres víctimas,
me quedo.
A las confundidas,
me quedo.
A la enamoradas,
me quedo.
A las histéricas,
me quedo.
A los amigos,
me quedo.
A los enemigos,
me quedo.
A los amados,
me quedo.
A los odiados,
me quedo.
A los olvidados,
me quedo.
Al efímero dinero,
me quedo.
Al insaciable sexo,
me quedo.
A mis teñidos pulmones,
me quedo.
A los infames asaltantes,
me quedo.
A la inerte policía,
me quedo.
A las enanas,
me quedo
A mi puros libros,
me quedo.
A la eterna casa,
me quedo.
Al sutil alcanforero,
me quedo.
A la insustituible vocación,
me quedo.
A la marejada de tu piernas,
me quedo.
Al amor de tu corazón,
me quedo.
A mi amado hijo,
me quedo.
A estas letras con pasión,
me quedó.
A la música de la mañana,
me quedo.
A la terrible idea
de que ya no
volveré a reír,
me quedo.
Diez mil veces
me quedo.

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11 Abril 2011

Presente

Perdido en otros.
Difuso en sus miradas.
Marcho.
Como un soldado
sin guerra.
A la segura muerte
de quien
no tiene límites.
Indignidad y soberbia.
Desprotegiendo
el alma.
Flotando en el
parecer foráneo.
Sin preguntas
aparentes.
Acatando al
oráculo de lo
que debo ser.
Cargando el peso
indeseado de mi.
Tristeza
sin saber que perdí.
Despojo y lamento.
Solo y mal acompañado.
Elecciones repetidas
y muertes más que
anunciadas.
Y cuando soy pala
y pozo a la vez,
me veo reflejado
en la incrédula lápida
que seré.
Horror impropio.
Mármol con nombre
a medio tallar.
Reconocimiento y
desazón.
Mi cadáver corre
más que yo.
Me sonríe
y me dice
que estoy parado,
sin camino.
Que el corre
solo,
que falto yo.
Ráfaga y luz.
Tropiezos y magullones.
En el suelo,
olvidado y vapuleado,
me veo por primera vez.
Nuevo
con el plástico de
mi niñez
Y ahí estoy.
Libre y desenfrenado.
Virtud y coraje.
Agallas de guerrero.
Modales de monje.
Imaginación de tesoros.
Lingotes de sueños.
Y corazón de mariposa.
Lo abrazo en mí.
Lo siento a charlar.
Me dice lo que me digo.
Me recuerda.
Me acaricia.
Me ama
y se ama.
Abre sus brazos
y me dice te veo.
Hoy en medio
de tanta bruma y
de tanta agua salada.
Por primera vez,
presente,
Entre el dolor
y la angustia.
Entre el no ser
y el no saber.
Te veo presente
me dice.
Te lo regalo
usalo.
Y se desprende
como agua
en la cascada de la
razón y el corazón.
Abrazo su presente
de estar presente.
Me arrebato en límites
y dignidades.
En el no olvidado
entre la vergüenza
y la indefensión.
Viene a mi
el si del
agradecimiento
y la aceptación.
Armado hasta los dientes
me reencuentro
con la experiencia
de un novato
en mi.
En un amateur
de querer ser
quien quiera ser
y de hacer lo que
mierda tenga que hacer.
Caiga quien caiga
en mi nombre,
por mi nombre,
en el que siempre
tuvo que ser.
Presente
como un arma
para cortar
los propios hilos
que me quieren
de madera y sin voz .
Como un escudo
para los que la
sinceridad es tan solo
vianda de ayer.
Presente en mí
hasta en mi incoherencia.
Presente en vos
amor de mi vida.
Envuelto en la pregunta
de que haga lo que haga
lo haré por mí.
Sin respuestas
inmortales.
Solo con infinitas
posibilidades
Presente en mí.
Abrazado a mí
Iluminándome.
Abrazado al regalo
de mi vida.

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10 Abril 2011

Voy

Bulimia de entendederas.
Lapso de culpas
y mirada atónito
de lo que soy.
Y nada.
No pasa nada.
Desesperación
y pandemia de mocos.
Gritos y plegarias.
Ausentes responsables
y presentes olvidados.
Y la quietud.
Y la ineptitud.
De estar siempre
en el mismo lugar.
Humo incoherente
y la vida se va.
Putas cercanas
y lo vital se esfuma.
Y en el horizonte
ni un indio
en son de guerra.
Vomitando exequias
de lo que quise ser.
Limpiando siempre
el desastre de los otros,
de los míos.
Y aunque la tregua
es bien vista
y aunque el corazón haga
arruge de barrera,
hay que desperesarse
de la ignominia
y bajarse de la
la auto crucificcion.
Caminar con los
huevos apretados
en la garganta
de paralización
y vergüenza.
De a uno.
De a centímetros.
Mover el puto culo.
La machada alma.
Y decir lo indecible.
Lo no deseado.
Lo aceptado.
Apretar los ojos
y ver lo que
nos ocultamos.
Después una mano,
luego la boca
y el aire empieza
a pegarnos
en la cara
como una rama
descuidada.
Y entre la maleza
de los juicios
y la arboleda
de mandatos,
ahí voy.
Armado con la
quincuagesima esperanza.
Con el cuerpo
acobardado.
Con las enseñanzas
en heridas latientes.
Entre muertos
atrapados en mi
conciencia.
En
desebedencias debidas,
ahí voy.
Saltando el charco
de mi propia ceguera.
Cansado de no ver.
Harto de no escuchar.
Desatado del estupor
de sentir mi
propia respiración,
ahí voy.
Con los brazos abiertos.
Moribundo el pecho.
Y el suspiro entre cortado,
ahí voy.
A atrapar la vida.
A respetar mi muerte.
A hacer espacio
para que lo nuevo entre.
A escapar de nuevo
de mis propias trampas,
ahí voy.
Solo voy,
acompañado
conmigo.

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14 Marzo 2011

19 días

Sera que no estas

Y el invierno se apodero

De mi casa

Pero ya lo se

En 19 días el sol

Y la luna

Se pondrán de acuerdo

Otra vez

E iluminaran

Lo que en años

Me perdí

19 días y los astros

No entenderán nada

Y la magia se quedara

Boquiabierta ante los dos

Y los vientos soplaran sobre

Tu cabello

Desastre sobre desastre

Amor sobre olvido

Posibilidad sobre recuerdo

19 dias

Y el aprendizaje

De vivir sin tu piel

Después de una vida

De saberla cerca

Deseada

Y no poder tocarla

19 días

En el camino

Del reencuentro

En la vista puesta

En tu corazón

Y mi corazón

Puesto en tu camino

Días, horas, minutos,

Segundos, centésimas

Y el infierno de esperarte

Y el cielo de desearte

Y el purgatorio de

Volverte a perder

19 días más

19 días menos

Y aquí estaré

Para vos

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10 Marzo 2011

En nombre de

En el nombre del amor
Te voy a partir un hierro
En tu puta cabeza
En nombre de este amor
Voy a dejar que me mientas
Hasta que la realidad
Se despegue de mis ojos
En nombre de tu amor
Me dejare atar por indios
Me elevare sobre mi concienca
Consultare a médicos galácticos
Y me meare de la bronca
En nombre del amor
Dejare de ser quien soy
Para esclavizar mi alma
A la humedad de tu sexo
Viveré de la magia
De un ilusionista trucho
Y su acompañante con
Varices en el alma
En el nombre de esta
Pasión seré tan terco
Que las mulas pagaran
Entradas para verme
Lidiare con mis padres
Ensuciare a mis hermanos
Y me declararé ciego
Ante la junta médica
De la mas fría AFJP
En nombre de este amor
Me arrastrare por las calles
Y me sentiré orgulloso
De mis heridas
En su nombre
Y por su maldito nombre
Hasta los payasos
Se reirán de mi cara
Pero
En nombre de mi amor
Resucitare
Del tuyo
Caminare lejos
Y me sacare la venda
Y no culpare
A nadie en este estúpido juicio
No te llevare al banquillo
Ni a vos ni a nadie
Ni siquiera a mi
En nombre de mi amor
Reconstruiré las ruinas
Edificare algo mas hermoso
Que el puro dolor
Y asi me lleve una vida
Otra más
Además de la que tire
Con vos
Viviré
Con los ojos tan abiertos
Que vere el próximo
amor

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