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La Coctelera

La página del Gordo Sapo

Aquí se relataran las desventuras de 5 amigos cordobeses: El Gordo, Astor, El Negro Sergio, Julito y el Negro Sandoval. También encontrarás los delirios de este autor que de repente encontró sus ganas de volver a escribir

2 Enero 2006

"Es la guitarra del Negro...

Los cincos amigos hemos tenido otras barras antes de la nuestra. El Negro Sandoval en barrio General Bustos, el Sergio en San Francisco, el Astor en Alta Córdoba y Julito en Alta Gracia. Por mi parte yo también tuve otro grupo que recuerdo muy bien por las “aventuras” que vivimos juntos. Era mi época de rocker rebelde y vernáculo. Tenía los pelos lo mas largos posible–siempre me crecían enrulados y para arriba, no lacios y para abajo, a lo Nito Mestre, como yo quería-. Siempre andaba con el morral de jeans que me había confeccionados la Rosa para llevar mis discos a todas partes, mis pantalones bombillas incomodísimos y una campera verde sucia y demasiado larga.
Éramos roqueros declarados. Yo todavía los soy. El sonido de una buena viola todavía me pone la piel de gallina, los tambores de Moro me sacuden el mate y el bajo de Divididos me parece lo mas cercano a la perfección. En aquella épocas nos autodenominabamos “pardos”, porque habíamos averiguado que la “sociedad musical” se dividía en “Pardos” es decir los amantes del rock, y los “Chetos” los amantes de la música bailable.
Una vez identificados, empezamos a hacer cosas raras para chicos de nuestra edad, estoy hablando de la parte de mi vida que iba desde los 14 a los 17 años aproximadamente. Por ejemplo, nos íbamos a Tixalook (un boliche de la calle 10 del Cerro) y en vez de ir a bailar nos sentábamos al frente a cantar canciones de Sui Generis, con el objetivo de mostrarle a esos “Chetos” de lo que se estaban perdiendo por “tener la cabeza hueca” y no escuchar las bellas letras de esas canciones. Con el tiempo me di cuenta que pedorra era nuestra Cruzada, pero también rescato que lo hacíamos con honestidad e idealismo.
También íbamos a cuanto recital hubiera, que no eran muchos. Fuimos en cana varias veces por averiguaciones de antecedentes. Época militar, pero nosotros no nos dábamos cuenta que pasaba y si lo veo de lejos, creo que corrimos riesgos innecesarios que yo no le aconsejaría a un hijo mío. Nos pasábamos noches enteras recorriendo los bares del centro en busca de personajes de nuestra misma onda y de a poco íbamos metiéndonos en este submundo, que para mi sorpresa era muy fuerte en Córdoba.
Éramos cuatro, aunque hubo otros que entraban y salían de esta formación, como en toda barra. Recuerdo muy bien al Flaco Torres, al Flaco Enzo (¿alguna referencia a Spinetta?), al Negro Julio y a Adrián. Jorge Torres era, y debe seguir siendo, un tipazo que se entregaba a sus amigos enteramente sin miramientos. Yo vivía en su casa prácticamente, precisamente en la piecita del fondo, en donde todos aprendimos a fumar lejos de la mirada de nuestros padres. Jorge y su hermana Cecilia –todos estábamos enamorados de la flaca- me transmitieron todo su amor por Lennon, Jhon Mayal, Dylan y otros cantautores de protesta de la primera época
El Flaco Enzo era un personaje que adorábamos porque vivía muy lejos del barrio, pero igualmente se la arreglaba día por medio para venir para el Marqués. Era místico y siempre estaba medio volado con los temas que seleccionaba para discutir con nosotros. Se había conocido con Jorge y Julio en una escuela de electrónica de la avenida Hipólito Irigoyen en pleno Nueva Córdoba. Con el Flaco escuché Yes, Génesis, King Krinson y otras bandas que nos volaban la cabeza.
El Negro Julio era el músico de la barra. Siempre salía con la viola colgada y al igual que todos, siempre estaba volado con alguna situación o alguna letra a la que debíamos escuchar para lograr entender. Era un estupendo guitarrista y su sueño era tener una viola eléctrica. Todos soñábamos con conseguirle una Gibson Les Paul, que según la revista Pelo era la mejor guitarra del mundo. Con esa idea. Una vez nos metimos en la casa de un vecino que tenía una Fender y que favoreciendo nuestros planes estaba de vacaciones. Ahora me doy cuenta que podríamos haber ido en cana, pero teníamos tanta ganas de verlo tocar al Negro en una viola de verdad que nos arriesgamos. Y la verdad, valió la pena.
Con el Negro conocí a Kiss antes de que se hicieran comerciales y famosos en la Argentina. Recuerdo que un amigo había conseguido un disco doble en vivo de la banda y nos pasábamos horas bailando, saltando y gritando con los “pintados” en el living de la casa del Negro.
También estaba Adrián, que era el más chico de todos y duró muy poco en la barra. Pero tenía a su favor que su madre era joven y hermosa, por lo que siempre lo queríamos ir a buscar. Era un pendejo piola y fachero y gracias Dios nos hizo dar cuenta que el mundo había más cosas que paz y rock and roll: También había mujeres, el principio y el final de cualquier barra de vagos.
Este era el perfil de esta otra barra y durante mucho tiempo anduvimos juntos para todos lados. Como conté antes, nuestro sueño era que el Negro Julio tuviera una viola eléctrica de verdad, pero debido al costo y nuestros imposibles ahorros, este sueño no se iba a concretar nunca. Un día el flaco Enzo cayó con un libro que decía como fabricar una viola casera. Todos nos pusimos manos a la obra. Los que sabían de electronica empezaron a fabricar las pastillas (los micrófonos del instrumento que van debajo de las cuerdas), otros juntamos guiíta para las cuerdas y otros trataban de armar un amplificador con los tocadiscos que teníamos.
El plan iba muy bien y de a poco íbamos juntando todo lo que el libro pedía. Cuando nuestros entusiasmos estaba en lo más alto, apareció el inconveniente que a la larga truncó el proyecto para siempre. Las instrucciones nos pedía dos chapas grandes para hacer el cuerpo de la guitarra, con el diapasón no había problemas porque le íbamos a poner uno de una guitarra criolla. Averiguamos los precios de las chapas y era imposible juntar esa fortuna para conseguirlos. Empezamos a desesperarnos y probamos con distintas alternativas. Uníamos pedazos de chapas más chicas para hacer las tapas, pero era muy engorroso y quedaba horrible. Tratamos de comprar en una chacarita un pedazo viejo y más barato, pero nunca conseguíamos uno que estuviera en buen estado. Así íbamos de fracaso en fracaso, casi perdiendo las esperanzas de darle el instrumento necesario al Jimmi Hendrix local. Desilusionados, estábamos los cinco tomando una coca en la puerta del supermercado que había inaugurado hacía una semana en la esquina de mi casa, cuando llegó una camioneta con un enorme pedazo de chapa y se estacionó al frente nuestro.
Se nos iluminaron los ojos y sin decir nada coincidimos en silencio que ese era el material que necesitábamos. Los hombres vestidos de operarios, bajaron la chapa y no sin mucho trabajo la clavaron en la pared del frente del inexpresivo local. Cuando terminaron de colocarla, nos acercamos a ella y vimos en un fondo verde las letras en blanco que decía “7up”. Nos volvimos a mirar, nos reímos, y de nuevo en silencio cada uno se fue para su casa.
Cerca de las 11 de la noche, como todos los días, nos juntamos en la casa del Flaco Jorge, y ya sin tapujos empezamos planear el robo del cartel de la gaseosa. Enzo aseguraba que con esa chapa podíamos hacer las dos tapas y el Negro Julio explicaba que el “golpe” iba a ser fácil porque eran solamente clavos.
Dejamos que se hiciera la una de la madrugada, que para la época era tardísimo, y ocultos en la oscuridad nos acercamos al supermercado. Cuando llegamos encontramos una luz brillante que iluminaba toda la parte de adelante del negocio. Nos paramos, nos dio un poco de miedo y luego de un instante de duda saltamos sobre el cartel. Uno hacía campana –por supuesto que yo, que era el más cagón-, mientras que los otros cuatro, con barras de hierro, tenazas y otras herramientas. Lo hicieron lo más rápido posible y cuando solo quedaba una punta clavada a la pared, pasó lo que habíamos tratado de evitar. A Adrián se le resbaló de las manos el costado de la pesada chapa y cayó estruendosamente al piso. El ruido fue tan grande, que varias luces de las casas vecinas se empezaron a prender. Desesperados, tomamos el cartel y corrimos al baldío del frente y nos ocultamos debajo de un árbol. Allí pasamos un largo rato nerviosos y tirados en el suelo. Cuando creíamos que todo se había calmado y que nos podíamos ir, vimos llegar a un patrullero que se detuvo frente al super. Inmediatamente salieron una gran cantidad de vecinos que hicieron “in situ” la denuncia de tremendo acto de vandalismo que había ocurrido en nuestro tranquilo barrio. Los canas estuvieron un largo rato calmando a los hombres en batas y a las mujeres en batones y cuando terminaron de hacerlo, tomaron algunas notas y se fueron definitivamente.
En silencio y con un “cagaso” nunca antes vivido cargamos a la publicidad de “7up” y la llevamos a la piecita de atrás de la casa del Flaco Torres, en donde según este largo y flaco ser “su papá no iba nunca”. Nos despedimos casi sin hablar y quedamos que al otro día empezaríamos con la fabricación de la viola.
En la mañana era el comentario de la cuadra el robo del cartel. Mi vieja que volvía de hacer las compras contó una historia que decía que se trataba de dos hombres que habían venido en una camioneta y se llevaron el cartel. Lo cierto que cada uno de los vecinos tenía una versión de los hechos, pero gracias a Dios ninguna era la cierta y ninguna inclinaba la sospechas sobre el grupito de roqueros de la zona.
A la noche llegué tarde a la casa del Flaco. Estaban todos y para ser sinceros, los miembros del grupo tenían unas terribles caras de culo. Cada uno me paso un informe. Enzo: iba hacer falta otro cartel porque el de “7up” era más chico de lo que habíamos pensado. Jorge: Era muy duro para cortarlo. Había estado toda la tarde tratando y solamente le hizo unas “pestañitas” con la tijera para cortar chapas. Negro Julio: Que intentó despintarlo, pero era casi imposible con una espátula, que si les gustaba una viola verde, el no tenía problemas. Adrián: Que la madre se había dado cuenta que se había mandado una cagada y luego de un inteligente interrogatorio el muy boludo confesó. Que la escultural madre nos mandaba el mensaje que si volvíamos hacer otra de ese tipo nos iba a denunciar a la cana.
El sueño y la aventura se nos cayó a pedazos en pocos segundos y sin casi sin mirarnos, pasamos como una hora con las cabeza gachas maldiciendo nuestra mala suerte para llegar a ser una gran y legendaria banda de rock como habíamos planeado.
Estábamos así, tirados como el perejil. Cuando el Negro tomó la vieja y querida criolla y entonó “Necesito alguien/que me parche un poco/ y que limpie mi cabeza/…” Todos lo seguimos haciendo un coro de dudosa calidad y de a poco recuperamos la sonrisa recientemente pérdida.
EL GORDO SAPO

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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Astor

Astor dijo

TUVE EL PLACER DE COMPARTIR ALGUNA QUE OTRA NOCHE CON ESTA MARAVILLOSA GENTE. ALGUNOS A FAVOR DE CHARLY, OTROS A FAVOR DEL FLACO.
GENTE MUY DIVERTIDA Y GENEROSA.

¿QUE SERA DE LA VIDA DE ELLOS?
VAYA UNO A SABER

SI ALGUNA VEZ LEEN ESTO, ESPERO QUE CON ALGUNA SONRISA EN LOS LABIOS SE ACUARDEN DE MI.

UN ABRAZO

2 Febrero 2006 | 10:45 PM

Charrua....en Malaga

Charrua....en Malaga dijo

Descubro y encuentro....la pagina que me dijo Rita....aqui estaba...y recuerdo...las guitarras....la musica de Sui Generis....en el alma (con mis amigos...en el parque con mis amigas...mate y termo....)y el sonido de las cuerdas....y las voces que querian parecerse a algo y no importaba si entonabamos o no ....lo que nos imporaba era cantar todos juntos y reir...sobre todo reir....jajaja es bueno .....buenisimo....que no se acabe la risa...si esta se acaba el ser humano dejaria de existir.....que siempre haya alguien con ganas de escribir...que siempre exista alguien con ganas de leer...que siempre ocurra....el sorprenderse....en la medida que nos sigan sorprendiendo los recuerdos y sobre todo que sigamos sorprendiendonos de nosotros mismos...alli sabremos que existe la vida.....esa que nos da la posibilidad de descubrir a una sobrina y compartir con ella tantos buenos momentos....ella esta en camino y vos la vas a abrazar.....sorprendete esto es bueno sigamos todos sorprendiendonos ante la posibilidad de descubrir una estrella de abrazar a viejos amigos y sobre todo de recordar el pasado para que el presente sea cada vez mejor....jjajajajajaajsorpendete.........!!!!!!!!!!!

14 Julio 2006 | 01:08 AM

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