El dÃa que me toque hablar
Va a llegar un dÃa en que rompa este mutismo
y podré decir a todos lo que siento,
ese dÃa en que mi boca se despegue
podré decir todas mis verdades, las más absolutas y las más relativas, pero todas mÃas, seguramente las más no serán compartidas, pero eso, el dÃa que me toque hablar, será lo de menos.
Asà ese dÃa podré decir que el amor es un estado, un embeleso, una renuncia, podré contar a muchos que vivo un presente enamorado, que supo de pasados sufridos y llorados, pasados que resuelvo, cada dÃa a tu lado.
Diré tal vez, sin diplomacia, que no sirve encerrarse, lamentarse, enloquecer, sin antes haber agotado tus ganas, tus ansias, cuando abandones las excusas no habrá lugar para candados, lamentos y locuras.
Por fin expresaré sin reparos que a los amigos se los quiere como vienen, que no hace falta cambiarlos, que de eso se encarga la vida, diré que la esencia es la misma, solo que avejentada, que tal vez como a un buen vino, haga falta encontrar el momento para disfrutarlo.
Cuando me anime a hablar, sabrán que mis ideas, mis sueños, y mi vida tiene mucho de vos, de ustedes; que está bien estar lejos pero con la memoria cerca, para formar la herencia que un dÃa espero, disfruten los que vienen.
La nada no es respuesta, la ausencia no es dolor, solo son vacÃos momentáneos, que se agigantan si no hablas, decÃs, gritas, lo que sentÃs, deseas y esperas, eso es lo que diré, el dÃa que me pregunten, ó el dÃa que me toque hablar, el dÃa que pueda narrar una parte esta historia.
Mientras tanto, callo.
Señores, pido la palabra.
Les manda un abrazo, el negro Sergio.
verus dijo
Que bueno que al menos te dejaron escribir! ;-)
28 Noviembre 2006 | 04:21 PM