Poema sin nombre de un amigo joven y talentoso
El ciervo dormido
Despega al compás
De las notas invisibles
En el misterio bosque lejano
Arrancando la madreselva
En un círculo circunstancial
Creciendo en el agudo cielo
Sin casco en el medio del diluvio
Como un naufrago
Dejando sus huellas
Como húmedos cristales
En el tenue pasto
Que quema al dorado y gran astro mayor
Arrancando el racimo del ruiseñor,
En la mañana de truenos
Silbando en el oscuro cemento
La palmera empezó a crecer
Fuerte como un huracán
Veloz como la gaviota
Brota a la par de la almendra
Gigante y fría
Con inconclusos ramales
Que pretenden zarpar
Hacia el cielo infinito.
K.A.F. (gracias loco por la esperanza)
