Ejecución
La puerta retumba
Detrás de mi
La mazmorra es
el escenario
Mi carcelero
Soy yo
Pesado y despotricante
Me alejo
Y me quedo
Soy guardián
De mi propia pena
La sentencia
Es esperar
El leguleyo
Solo fastidió
A mi defensa
Y los tumores
De mis alegatos
Enfermaron a mis
Simples allegados
Fui juez pusilánime
Y fiscal abyecto
Testigo perjuro
De la condena
Mas turbulenta
El piso es frío
El rastro es fresco
Los gritos
Se dibujan en
El cadalso
La sangre es saliva
Coagulada de golpes
De interminables
Inocencias
Me arrastro
A mi hueco
El Verdugo
Se escucha
Borracho de sangre
De la mía
De la fresca
De la desayunante
Me paro en quejas
Y me aferro al aire
Vienen por mi
Los degenerados
De siempre
Son todos yo
En boca de espuma
Y en grito ceseosos
La horda es mía
Yo la comando
Y la sufro
Yo la arengo
Y la escupo
Mis ojos vendados
Mi alma también
Mi rodilla arde
En aquel madero
Todo ha terminado
Y yo también.
EL GORDO SAPO

Gaby dijo
amigo querido, voy aserle sincera entre a su blog esperando encontarme con una relato descabellado, gracioso, lleno de actitud prepotente e insolente.. pero me choco contra este poema... que no me desagrada en lo mas minmimo, pero pasa que estoy escuchando Joan Manuel Serrat " Entre un hola y un adios" sumado a esto..es una dosis nociva para mi corazoncito... sepalo.
Le cuento que me mudo, y ya lo invitare a tomar unos verdolagas.. y charlamos de la mar en coche y esas cosas que nos imporan un bledo y la mitad del otro.!!!!!!
un beso
19 Febrero 2009 | 03:49 PM