Voy
Bulimia de entendederas.
Lapso de culpas
y mirada atónito
de lo que soy.
Y nada.
No pasa nada.
Desesperación
y pandemia de mocos.
Gritos y plegarias.
Ausentes responsables
y presentes olvidados.
Y la quietud.
Y la ineptitud.
De estar siempre
en el mismo lugar.
Humo incoherente
y la vida se va.
Putas cercanas
y lo vital se esfuma.
Y en el horizonte
ni un indio
en son de guerra.
Vomitando exequias
de lo que quise ser.
Limpiando siempre
el desastre de los otros,
de los míos.
Y aunque la tregua
es bien vista
y aunque el corazón haga
arruge de barrera,
hay que desperesarse
de la ignominia
y bajarse de la
la auto crucificcion.
Caminar con los
huevos apretados
en la garganta
de paralización
y vergüenza.
De a uno.
De a centímetros.
Mover el puto culo.
La machada alma.
Y decir lo indecible.
Lo no deseado.
Lo aceptado.
Apretar los ojos
y ver lo que
nos ocultamos.
Después una mano,
luego la boca
y el aire empieza
a pegarnos
en la cara
como una rama
descuidada.
Y entre la maleza
de los juicios
y la arboleda
de mandatos,
ahí voy.
Armado con la
quincuagesima esperanza.
Con el cuerpo
acobardado.
Con las enseñanzas
en heridas latientes.
Entre muertos
atrapados en mi
conciencia.
En
desebedencias debidas,
ahí voy.
Saltando el charco
de mi propia ceguera.
Cansado de no ver.
Harto de no escuchar.
Desatado del estupor
de sentir mi
propia respiración,
ahí voy.
Con los brazos abiertos.
Moribundo el pecho.
Y el suspiro entre cortado,
ahí voy.
A atrapar la vida.
A respetar mi muerte.
A hacer espacio
para que lo nuevo entre.
A escapar de nuevo
de mis propias trampas,
ahí voy.
Solo voy,
acompañado
conmigo.
torda dijo
Escalofriante. Cada vez que tomás aire viene otro desazón.Pero vas y lo importante es el camino.............
10 Abril 2011 | 07:22 PM